En relación a la decisión ¿Ser agente de paz? esta es una opinión de Maria Viñas Pich

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Esta es mi opinión de experto

Entre desear la paz y ponerse a construirla, hay un largo camino. La paz se construye lentamente, es un trabajo de generaciones. La Carta de la Paz dirigida a la ONU ofrece fundamentos desde dónde poder construir la paz.

Después de más de 20 años de trabajo por la paz, he constatado que la paz y la convivencia se construyen lentamente, que es un trabajo paciente de años y generaciones. Que no puede hacerse con soluciones rápidas e improvisadas, sino que requiere encontrar unos fundamentos que sean sólidos y puedan sostener el edificio social. De ahí la importancia de la aportación de todas y cada una de las personas que conformamos la sociedad. La paz no viene sola, sin esfuerzo. La paz es algo que compete a todos, nadie puede quedar excluido del trabajo por la paz. Independientemente de nuestra ideología, creencia o postura política: todos tenemos algo que aportar a la construcción de la paz.
La Carta de la Paz empieza diciendo: “Amigos, amigas, la mayoría de personas desean en lo más profundo de su ser la paz”. Y termina: “Sin resentimientos, desde la libertad, las evidencias y la amistad puede construirse la paz. Gracias amigos, amigas”. Porque entre desear la paz y construirla realmente existe un largo camino. La Carta de la Paz es como una carta de navegación, que basada en evidencias, posibilita una nueva forma de ser i de estar en el mundo. Es una propuesta de adultez personal y social, una nueva forma social de ser adulto. Es una invitación a despojarnos de las seguridades que nos proporcionan nuestras creencias, ideologías y apriorismos, para abrirnos a las evidencias de la realidad, que son la brújula que puede orientar nuestro trabajo por la paz. Es posibilitar una sociedad adulta que pase de desear la paz a construirla realmente.

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