¿Dar dinero a los pobres?

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Algunas personas demuestran su solidaridad dando dinero a los pobres y no tienen ninguna duda al respecto, mientras que otros se cuestionan si es adecuado y cuál es la mejor forma de hacerles un auténtico bien.

 

Muchos piensan que lo que hay que dar son sueldos, no limosna, porque de otro modo no dignificamos a la persona. Una duda más es cómo saber si el que pide es realmente pobre o es explotado por mafias, y si en algo se ayuda realmente a la persona.

Una de las expresiones más palpables de la desigualdad social es la pobreza. Es un fenómeno estructural que se da, en mayor o en menor medida, en muchos países, y que se incrementa en tiempos de crisis económicas.
 
La pobreza es un tema que preocupa tanto al Estado como también al ciudadano medio en su vida cotidiana, sobre todo, al enfrentarse día a día a personas con menos recursos y no saber qué hacer ante ellas.
 
Algunos especialistas plantean que dar dinero a las personas empobrecidas es una medida asistencialista, y que no permite paliar las causas reales del problema que debe enfrentarse con políticas más estructurales.
 
Por otra parte, hay especialistas que ven en el hecho de “dar dinero” una expresión de solidaridad, una forma directa de ayudar a personas desfavorecidas del entorno.
 
Por otro lado, hay quienes consideran que dar dinero puede generar una posible dependencia o costumbre de las personas que lo reciben.
 
Se presenta la incógnita respecto a si es más adecuado dar el dinero directamente a las personas, o hacerlo a través de organizaciones que trabajen directa o indirectamente con sectores en situación de pobreza como lo hacen una gran cantidad de Organizaciones No Gubernamentales (ONG).

Frenos habituales
Consecuencias importantes
Cómo llevarlo a cabo
  • Pensar que dar dinero a las personas pobres es una medida asistencialista y que no soluciona el problema real puede frenar a las personas a ceder parte de su dinero.
     
    Otro pensamiento que puede frenar es sostener que el Estado es el que debería hacerse cargo de la situación.
     
    Estereotipos como pensar que las personas pobres no tienen educación, son incultas, adictas, etc., y que, por tanto, no saben administrar el dinero por ellas mismas, o bien, se aprovechan de su condición social, también puede dificultar la decisión.
     
    Finalmente, se encuentra la falta de información respecto a qué organizaciones son las más idóneas para entregarles dinero y que éste llegue a las personas adecuadas.

  • Cuando el dinero que se da a los pobres es bien utilizado, puede permitir satisfacer necesidades básicas como alimentación, abrigo, vivienda, etc.
     
    Puede generar un estado de bienestar en la persona que da el dinero porque siente que es éticamente correcto. Asimismo, si este dinero se da a través de una ONG puede posibilitar el financiamiento de proyectos sociales que permitan espacios socioeducativos o de micro-emprendimiento como herramientas para la superación de la pobreza.
     
    Si no se da el dinero, puede obligar al Estado a tomar medidas más estructurales que incidan en las causas de la situación de la pobreza; o también, que las personas en situación de pobreza desarrollen otras habilidades personales, como también desarrollar redes de subsistencia u organización social.

  • Reflexionar en torno al por qué, para qué y cómo dar dinero a los pobres. Definir si la ayuda se dará de forma directa o indirecta, la periodicidad y la cantidad. Considerar si es útil o no, o qué otros caminos solidarios existen para combatir la pobreza. Consultar a otras personas que den dinero a los pobres, conocer sus experiencias y grado de satisfacción.

11 opiniones argumentadas

Jordi Cussó Porredón
  • Icono experto Jordi Cussó Porredón
  • Director de la Universitas Albertiana
Podemos darles un dinero y ayudarles en lo que buenamente podamos. Cuando alguien me tiende su mano siempre puedo responder afirmativamente, sabiendo de antemano que no tengo ninguna obligación de hacerlo. Al que pide, puedo darle o no, pero siempre lo haré desde una relación de mutua gratuidad.
Experto

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