
El desempleo produce repercusiones psicológicas negativas que conviene afrontar de forma adecuada para mantener una actitud constructiva mientras dure. En una situación de crisis generalizada es menos fácil saber si uno tiene directa responsabilidad en la pérdida del trabajo.
Pero aún así, un análisis objetivo de esas razones nos puede ayudar a superarlo y tal vez convenga revisar las razones que llevaron al desempleo.
Abundantes estudios se han ocupado de las repercusiones psicológicas del desempleo.
Consecuencias como la pérdida de autoestima, sentimientos de inseguridad y de fracaso, experiencia de degradación social, vergüenza o sentimiento de culpa, aspectos todos ellos que debemos afrontar y superar para una adecuada resolución del problema.
Los expertos coinciden que una de las medidas para superar estas repercusiones es realizar un estudio detallado de las razones que provocaron el cese de nuestra relación laboral para así poder afrontar su resolución de una forma más racional y objetiva.
Es conveniente que sepamos valorar de forma objetiva aquellas razones imputables a nuestra esfera de responsabilidad y los motivos ajenos a dicha esfera.
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Los efectos devastadores que tiene la noticia de la rescisión de nuestra relación laboral nos pueden conducir a actitudes de sumisión y culpabilidad ante la situación creada.
Las urgencias que provoca el desempleo hacen que a veces no nos detengamos a analizar sus motivos.
El temor a dañar nuestra autoestima nos puede provocar una actitud huidiza a la hora de afrontar las razones que nos han llevado al desempleo. -
El final de una relación laboral tiene sus motivos y no todos son imputables al sujeto.
Un análisis detallado y objetivo de esos motivos pone la situación en una perspectiva convenientemente imparcial que nos permitirá distinguir los motivos imputables al sujeto, y por tanto solucionables, de los que resultan de circunstancias ajenas, que también deben ser tenidos en cuenta pero desde otra perspectiva menos subjetiva. -
Enumerar todos los motivos alegados por nuestro empleador al resolver nuestra relación laboral.
Contextualizar cada uno de ellos.
Clasificarlos en razón a su relación con nuestro rendimiento, capacidad y otros factores subjetivos.
Ponderar todos los motivos ajenos a nosotros.
Buscar motivos y soluciones a las razones imputables a nosotros y obviar aquellos que escapan a nuestro control.