En relación a la decisión ¿Dar ropa y abrigo a otras personas más necesitadas? esta es una opinión de Carmen Allendes

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Esta es mi opinión de experto

Carmen Allendes explica a partir de un caso de solidaridad que la motivación de mitigar y aún con más esfuerzo revertir situaciones adversas de algunos sectores sociales genera, muchas veces, el impulso de cooperación y autogestión de otras personas que están en mejores condiciones sociales.

La experta explica el caso de una experiencia de solidaridad gestionada por un grupo, autodenominado “Amigos de la Calle” que está orientado “a dar un pequeño alivio a las personas sin techo que duermen en algunas vías de la ciudad de Valencia”.
Este grupo nació con la intención de dar alimentos y cubrir las necesidades básicas de las personas sin techo en esta ciudad. Sin embargo, las circunstancias impelen a que se busque constituir una organización formal, una asociación, para ampliar la posibilidad de encauzar recursos a fin de mantener  la asistencia a estas personas.
A su juicio este tipo de iniciativas lleva a que se genere una participación más fija de los voluntarios a través del tiempo. Además de que permite promover instalaciones donde se pueda otorgar ese tipo de apoyo.
Por otra parte, a partir de la experiencia, la experta destaca que pueden generarse ayudas mutuas entre las mismas personas atendidas, “a través del apoyo mutuo y generación de pequeñas organizaciones autogestionadas, trabajos sencillos orientados a retomar la confianza en sí mismos y generar recursos, además de acompañarlos en la realización de trámites y búsqueda de un horizonte diferente”. Agrega que las personas comienzan a ver que pueden “recuperar el deseo y la oportunidad de efectuar las tareas para las que se formaron, canalizar la realización de labores de mensajería, limpieza, mozos para traslados de mobiliario, trabajos de pinturas, ayudante de cocina, entre otras, que les permitan ‘salir’ de la calle”, destaca.
“Sin duda este esfuerzo se une a otros que efectúa la comunidad de a pie guiada por sentimientos de compasión, fraternidad o como quiera llamarse y que se moviliza al mirar la situación de los otros y ocuparse de ellos”, destaca.  Pero agrega que no es casual que gran parte de las personas que realizan estas acciones también terminen participando en otras acciones solidarias y “contagien de alguna manera con este entusiasmo al círculo en que se desenvuelven recibiendo desde las palabras de aprobación al apoyo concreto. Sería magnífico que esta peste de solidaridad fuera ampliando su radio de acción y las noticias contaran de la repetición de gestos como éstos”, finaliza.

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